
El control preciso de la fuerza g garantiza una formación de sedimentos consistente y la integridad de las muestras en diversos protocolos clínicos y flujos de trabajo de laboratorios de diagnóstico.
Los sistemas de refrigeración integrados evitan la degradación térmica de las muestras biológicas sensibles, manteniendo la actividad enzimática y la estabilidad molecular durante los ciclos de alta velocidad.
Los rotores intercambiables oscilantes o de ángulo fijo admiten distintos volúmenes de tubos, maximizando la utilización del equipo en los departamentos de hematología, inmunología e investigación.
Las tapas certificadas herméticas a los aerosoles y los sensores de detección de desequilibrios protegen al personal del laboratorio frente a patógenos peligrosos y fallos mecánicos durante el funcionamiento.
