
La eficacia de la alta energía garantiza un menor daño miocárdico al tiempo que mejora las tasas de conversión en pacientes con alta impedancia durante episodios críticos de parada cardíaca.
Un alto índice de protección contra la entrada de sólidos y líquidos (IP) garantiza la fiabilidad en entornos de emergencia adversos, minimizando los fallos de componentes por humedad y reduciendo los costes de mantenimiento a largo plazo.
La conectividad fluida mediante Wi-Fi o red móvil facilita la transmisión inmediata de datos tras el evento a los historiales clínicos electrónicos del hospital para su auditoría clínica.
Una larga vida útil de la batería y electrodos económicos reducen el coste total de propiedad, garantizando al mismo tiempo la disponibilidad constante del dispositivo.
