El uso de láseres de diodo para la depilación se ha estudiado durante varios años. En este procedimiento, la luz láser es absorbida por la melanina del tallo piloso, dañando el epitelio folicular. Un estudio clínico evaluó el uso del láser de diodo para la depilación. De 92 pacientes, todos presentaban una pérdida temporal del vello y el 89% una reducción permanente. Se demostró que el vello que volvía a crecer era más fino y claro que antes. El amplio uso clínico de este láser de diodo pulsado de alta potencia ha dado lugar a recomendaciones para la selección de pacientes y el uso adecuado del láser. Se ha demostrado que unos ajustes de fluencia adecuados provocan una reducción permanente del vello sin dañar la epidermis, independientemente del tipo de piel.
La depilación láser se centra en el cromóforo endógeno melanina, que se encuentra principalmente en el tallo piloso, con una pequeña cantidad presente en el tercio superior del epitelio folicular (Figura 1). Cuando se dirige a la piel una fuente de energía adecuada (como un láser), la melanina del tallo piloso absorbe principalmente la luz. Se genera calor que se difunde al epitelio folicular circundante. Un principio similar se aplica al tratamiento con láser de las lesiones vasculares, donde el calor generado tras la absorción por la hemoglobina se transfiere de la sangre a las células endoteliales vasculares.
La depilación con láser de diodo se basa en los principios de la fototermólisis selectiva: una combinación de la longitud de onda del láser, la duración del pulso y la fluencia adecuadas.
Las longitudes de onda son absorbidas selectivamente por la melanina; los cromóforos competidores (oxihemoglobina y agua) absorben menos energía a estas longitudes de onda.
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