La onda de choque es una onda mecánica que provoca un rápido aumento de la presión en un tiempo muy breve y que se dirige a la zona afectada (el origen del dolor crónico); el impacto que ejerce provoca la disolución de los depósitos de calcio y mejora la vascularización. Favorece la formación de vasos sanguíneos y aumenta el aporte de nutrientes a la zona afectada. Además, estimulan un proceso de reparación que alivia los síntomas del dolor.
Cómo funciona la onda de choque
Se utilizan potentes ondas sonoras para estimular la microcirculación dentro de la capa de grasa, lo que aumenta la función metabólica de la zona.
Las células adiposas liberan ácidos grasos libres y glicerol, que se acumulan en el espacio intercelular. A continuación, los sistemas metabólicos naturales eliminan estos productos de desecho del organismo.
Al mismo tiempo, las ondas sonoras estimulan el tejido conectivo, lo que aporta a la piel un tono más firme y reduce los hoyuelos en la superficie cutánea.
Ondas de choque para la reducción de la celulitis
La celulitis suele aparecer en los muslos, los glúteos y la parte superior de los brazos. Un desequilibrio entre la producción de grasa (lipogénesis) y la degradación de la grasa (lipólisis) dentro de las células conduce a la formación de grandes células adiposas, típicas de la celulitis, lo que da a la piel ese aspecto con hoyuelos.
La terapia de ondas acústicas (AWT) puede realizarse en pacientes de cualquier edad. Ayuda a la piel a recuperar su elasticidad y firmeza naturales, mejorando la silueta y ayudando a perder pulgadas.
De media, cada tratamiento contra la celulitis dura unos 15 minutos. Dependiendo del grado de celulitis, pueden ser necesarias entre 6 y 10 sesiones, a razón de 3 o 4 veces por semana. Estudios realizados en Suiza, Alemania y Estados Unidos han demostrado una mejora del 110 % en la elasticidad de la piel de las pacientes tratadas.
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